Hola! Mi nombre es César Roberto Galindo Melchor estudiante (seminarista) de los Misioneros de África (Padres Blancos). Actualmente me encuentro en un país que esta en el centro de África, cuyo nombre es Zambia. Junto con otros 23 jóvenes provenientes de 14 países estamos en un año espiritual, donde con oraciones, meditaciones y cursos vamos día a día descubriendo el llamado que Dios nos hace.

Me gustaría compartir parte de lo que ha sido mi vocación misionera y el porque he decidido servir a Dios a través del mundo africano y no en México. Mi vocación comenzó desde pequeño, al ver el fervor de mi párroco y la apertura que tenía con la gente hacia que me preguntará acerca de lo que quería de mi vida. Recuerdo que le comentaba a mi madre mi deseo de ser sacerdote. Ella me decía que me apoyaba pero primero tenía que crecer un poco. Tiempo después llego a mis manos la revista de los Misioneros Combonianos « aguiluchos » al leer algunos artículos sobre las misiones en África me impactaba mucho y sentía que el Señor me estaba pidiendo algo especial. Fue entonces cuando dije: mi corazón es para África.

Poco después entré con los Misioneros Combonianos donde realicé la Preparatoria, Filosofía y parte del Noviciado. En oración y meditación descubrí que tenía que darme un tiempo para pensar bien las cosas y no dar un paso en falso. Alguien me dijo: « César si tu vocación es ser Misionero… regresarás. » Fue entonces cuando decidí darme un tiempo fuera de la estructura del seminario. En este periodo tenía trabajo, mi novia, mi vida estaba estable. Después de algunos meses de oración decidí regresar al seminario, pues el deseo de contribuir para el mundo africano seguía. Ingresé nuevamente al seminario, esta vez con los Misioneros de África. Ahora mi sueño de pequeño se va formando día a día. El estar en este pueblo de Dios, con su gente, aprender de ellos y compartir con ellos es una cosa que disfruto y no dejo de dar gracias a Dios por esta oportunidad que me da de estar en Zambia. Si tú llegas a sentir ese llamado en tu corazón, no tengas miedo y arriésgate a vivir esta aventura misionera.

 

 

 

CESAR ROBERTO